La Internacionalización de los Castells

3d6a dels @geperuts — Foto: Sílvia Balcells
3d6a dels @geperuts — Foto: Sílvia Balcells

La presente temporada castellera está tocando a su fin. Los cronistas ya deben estar preparando sus resúmenes del año donde harán balance y relatarán como otro año más se han pulverizado los resultados con actuaciones que mejoran las anteriores para la mayoría de colles.

Igualmente los datos actuales de la Coordinadora de Colles Castelleres de Catalunya arrojan un balance de más de 100 colles existen entre las de pleno derecho, universitarias y las que están en periodo de formación. Con entidades diseminadas por todo el territorio sin distinción alguna entre zona tradicional y no-tradicional.

Pero lo que hoy quiero destacar es la consolidación y aparición de nuevas colles fuera del territorio catalán. Desde los vecinos Castellers d’Andorra hasta otros tan alejados como los australianos con nada menos que dos colles: Sydney Human Towers y Koales de Melbourne.

Tradicionalmente se ha mirado con cierta condescendencia a las colles de fuera del territorio catalán. Considerándolas como un mero entretenimiento para catalanes desplazados y estudiantes de Erasmus añorados de su actividad preferida.
Pero es innegable que para muchas colles foráneas ese marco está superado.
Son formaciones con buenos resultados en cuanto a las construcciones que realizan con regularidad, asentadas en su territorio, que tienen las mismas dinámicas de ensayo y vida social paralela que las colles catalanas. Que si bien mantienen su germen de origen catalán se desarrollan plenamente en el entorno donde residen. El caso de los Castellers of London es paradigmático: el cap de colla, Stephen ‘Cuss’ Anderson, es del norte de Inglaterra y el presidente, Hasier Rodriguez, del País Vasco.

Otro ejemplo más extremo lo encontramos en una cultura tan alejada de la nuestra como pueda ser la milenaria China con unos Xiquets de Hangzhou que están pulverizando registros en cuanto a resultados de sus castells pero también generando un intenso debate entorno a las diferencias en el modelo de colla.
Es difícil formarse una opinión objetiva sobre algo que ocurre a miles de kilómetros de nosotros y sobre lo cual nos informamos exclusivamente ‘de oídas’.

Mi opinión al respecto, ciertamente subjetiva y personal, es totalmente ambivalentes: por un lado tengo claro que no son una colla castellera como las nuestras y por otro no puedo dejar de ver que esos castellers tienen mas en común con los ‘homenots’ que alzaban castells de 9 limpios en el siglo XIX que nosotros mismos con toda nuestra liturgia y tradición — que Joan Sala me perdone.

Sin irnos tan lejos tenemos otros casos más cerca a nosotros como la reciente Colla Castellera de Madrid, los Xiquets de Copenhagen o los Castellers de Paris.
Sin duda es imposible no caer rendidos frente la plasticidad insuperable de las imágenes que aporta realizar castells frente a la Tour Eiffel. Como también es difícil no sentir cierta desolación y desamparo por la falta de público cuando aquí estamos acostumbrados a plazas abarrotadas con miles de aficionados que desbordan las calles adyacentes.

4d6a dels @geperuts — Foto: Míriam Carles
4d6a dels @geperuts — Foto: Míriam Carles

Me gusta pensar que ese desamparo posiblemente sea parecido al que debió sentir hace más de cien años un hombre llamado Hans Gamper en el barrio de Sant Gervasi de Cassoles dándole patadas a una pelota en la Barcelona de 1899.

Los Deportes (22-10-1899)
Anuncio publicado por Joan Gamper en 1989 que dio inicio al FC Barcelona. Fuente: Wikipedia.

 

Pero no seré yo quien se atreva a establecer comparaciones entre el mundo de los Castells y el Fútbol.

Pero si que me es fácil establecer similitudes entre el momento actual de fet casteller y algo tan distante pero tan cercano para quienes formamos laSoca como son las artes marciales.
¿Cómo se debería ver en el Japón de los años 70 la internacionalización de las artes marciales? ¿Que se preguntaban los aficionados locales al respecto? Seguro que algo así como:

¿Abrir un centro de Karate en un lugar tan alejado de Japón como Tarragona?

¿Quién se iba a interesar que no fuera japonés? ¿Cómo una cultura tan alejada iba a adoptar como propio algo intrínsecamente japonés cuya tradición se remonta a cientos de años atrás entroncada con la de los Samurais?
Y si alguno se apunta seguro que lo hará pensando en emular a Bruce Lee y las películas de moda de la época, con su imagen distorsionada de lo que realmente representan los valores del Karate.
‘En cualquier caso eso no sería Karate, sería otra cosa…’

Nos suena de algo?

 

Kangeiko en la playa Tarragona. Mes de enero, sobre las 7am. Foto: Mikel Seijas
Kangeiko en la playa Tarragona. Mes de enero, sobre las 7am. Foto: Mikel Seijas

Pero han bastado apenas unas décadas para popularizar la práctica de las artes marciales por todo el mundo, superando a la que se realiza en el propio Japón, y hoy en día encontramos absolutamente normal que nuestros niños hagan Judo o Karate como una actividad extraescolar más.

 

Si realmente creemos que la práctica castellera conlleva unos valores que son intrínsecos a toda la humanidad hemos de adoptar una actitud abierta y buscar fórmulas de apoyo a las colles que actúan como embajadoras en el extranjero de una pasión que compartimos.


 


Las fotografías castelleras se usan con permiso de sus autoras:
Sílvia Balcells.
Míriam Carles.

El texto y la fotografía del Kangeiko se comparten con licencia  Creative Commons  Attribution-ShareAlike 2.5 (CC BY-SA 2.5 ES)

Puedes ver otras imágenes del Kangeiko aquí.

El documental ‘El Jardí de les flors del presseguer. El xiquets de Hangzhou‘ se puede ver completo en la web de TV3 a la carta.

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